Guía para madres y padres de un adolescente
Tu hijo o tu hija ha cambiado y no sabes si es la edad o algo más. Esta guía explica qué hace la adolescencia con el ánimo, qué señales no se explican solo por ella, cómo abrir la conversación y cómo es la terapia con un adolescente.
Actualizado: 11 de septiembre de 2026

Qué hace la adolescencia y qué no explica
La adolescencia reorganiza el cerebro, el cuerpo y el lugar que tu hijo o tu hija ocupa en el mundo, y todo a la vez. Entre los trece y los diecisiete años es normal que el ánimo suba y baje en un mismo día, que la puerta de la habitación se cierre más, que los amigos pesen más que la familia y que las respuestas se acorten. Necesitan distancia para saber quiénes son fuera de casa, y esa distancia duele a quien la ve desde fuera.
Eso es la edad. Lo que la edad no explica es otra cosa: un cambio que no se mueve. La tristeza que dura semanas en lugar de tardes. El aislamiento que ya no es solo de la familia, sino también de los amigos. El sueño, la comida o los estudios que se desordenan y no vuelven a su sitio. La irritabilidad que se ha convertido en la manera habitual de estar.
La diferencia no está en la intensidad de un día, sino en la duración y el alcance. Un mal momento pasa y deja intacto el resto de la vida. Un problema se instala y va ocupando terreno. Conoces a tu hijo o a tu hija mejor que nadie: si algo te dice que esto no es lo de siempre, esa intuición merece atención.
Cómo reconocer que hay algo más
- Se ha ido retirando de todo: no solo de vosotros, también de los amigos, de las actividades que le gustaban y de los planes de fin de semana.
- Duerme mal desde hace semanas, o duerme a cualquier hora y le cuesta levantarse aunque haya descansado.
- Las notas han caído, falta a clase, o el instituto se ha convertido en una fuente de angustia que antes no estaba.
- Las pantallas ya no son un pasatiempo sino un refugio: se enfada mucho si se las quitas y parece más vacío al soltarlas.
- Ha cambiado de amigos de golpe, se ha quedado sin ellos, o vuelve de estar con ellos peor de lo que salió.
- La irritabilidad ya no es una reacción sino un estado: cualquier cosa enciende una discusión y después no hay vuelta a la calma.
- Has visto marcas en los brazos o las piernas, ropa larga en pleno calor, o has oído comentarios de no querer estar o de que todo daría igual.
Qué ayuda
Abrir la conversación sin interrogar. Elige un momento tranquilo, de lado y no de frente: en el coche, cocinando, paseando. Di lo que has visto, no lo que has concluido: "te noto más apagado desde hace unas semanas". Y después deja silencio. Si no sale nada la primera vez, la puerta queda abierta para la segunda.
Lo que no ayuda. Minimizar ("a tu edad todos estamos así"), comparar, castigar el retraimiento o revisar el móvil a escondidas. Tampoco convertir cada cena en una sesión. Un adolescente que se siente vigilado se cierra más, no menos.
Cómo es la terapia con un adolescente en Psycho. Tú eliges a la psicóloga o al psicólogo entre quienes trabajan con adolescentes, gestionas las citas y te encargas del pago. Tu hijo o tu hija tiene su propio espacio confidencial: lo que cuenta en sesión queda entre ambos, salvo que exista un riesgo para su seguridad, y entonces se te avisa. Cuando el trabajo lo necesita, la terapeuta incorpora a la familia en alguna sesión o te da pautas para casa.
Qué no hace. No obliga a nadie a hablar: si tu hijo no quiere ir, la primera sesión puede ser tuya, para pensar cómo plantearlo. No emite diagnósticos oficiales ni informes para terceros. Y no sustituye a la atención médica ni a los servicios de urgencias cuando hacen falta.
Cuándo pedir ayuda
Un cambio de humor que dura unos días y tiene un motivo forma parte de crecer. Es momento de hablar con un profesional si lo que ves lleva más de dos o tres semanas, si afecta a más de un área a la vez (sueño, estudios, amigos, comida) o si tu hijo o tu hija te lo pide, aunque sea de forma torpe.
Si ha hablado de hacerse daño, de no querer estar, o has visto señales de autolesión, no lo dejes para la semana que viene: llama al 024 (Línea 24h de atención a la conducta suicida). Si hay peligro inmediato, llama al 112. We Are Psycho no atiende urgencias.
Con quién hablarías
Profesionales colegiados de nuestro equipo que trabajan este tema. Eliges tú, y puedes cambiar si no encaja.
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Ainhoa Corbera
Psicóloga colegiada · Directora clínica
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Joan Salmerón
Psicólogo General Sanitario
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Oriol Mercadé Canals
Psicólogo general Sanitario, Psicologo deportivo, Psicólogo especialista en trastornos del sueño.
Preguntas frecuentes
- ¿Lo que mi hijo cuente en terapia es confidencial?
- Sí. La terapia funciona porque el adolescente sabe que lo que dice queda en la sesión. La terapeuta te informa de cómo va el proceso en términos generales y te avisa si aparece un riesgo para su seguridad. Lo que no hace es contarte el contenido de las sesiones.
- ¿Tengo que estar presente en las sesiones?
- Normalmente no. Las sesiones son del adolescente. Puedes estar en la primera para presentaros y acordar cómo trabajaréis, y la terapeuta te pedirá participar en alguna sesión familiar cuando ayude. Con adolescentes más jóvenes, la familia suele tener más presencia.
- ¿Y si mi hijo no quiere ir?
- Es frecuente, y no es motivo para forzar. Puedes reservar una primera sesión para ti: la terapeuta te ayuda a entender qué ves y a plantearlo en casa de una forma que no suene a amenaza. Suele ayudar que sepa que puede probar una sesión y decidir después si sigue.
- ¿Cuánto cuesta?
- El precio lo fija cada psicóloga o psicólogo y lo ves en su perfil antes de reservar. Se paga sesión a sesión, sin compromiso de permanencia.
Fuentes
Guía divulgativa elaborada por We Are Psycho a partir de organismos y guías de referencia. No sustituye una evaluación clínica individual.
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