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Dislexia, discalculia, altas capacidades y Tourette: cuando el colegio no encaja

Si tu hijo o tu hija se esfuerza más que nadie y aun así no llega, o se aburre y desconecta, o tiene tics que no controla, esta guía explica qué hay detrás de las diferencias de aprendizaje más frecuentes, cómo reconocerlas, qué ayuda de verdad y dónde se hace una valoración.

Actualizado: 12 de septiembre de 2026

Qué son las diferencias de aprendizaje

Una diferencia de aprendizaje no es falta de inteligencia ni falta de esfuerzo. Es una forma distinta de procesar cierta información: las letras y los sonidos en la dislexia, los números y las cantidades en la discalculia, el lenguaje en el trastorno del lenguaje. El cerebro llega al mismo sitio por otro camino, y el camino de la escuela está hecho para la mayoría.

Las altas capacidades son la otra cara: un ritmo de aprendizaje y una intensidad que la clase no puede seguir. Lo que desde fuera parece aburrimiento, desconexión o incluso mal comportamiento, desde dentro es un motor sin carretera. Y no siempre van con buenas notas: muchos adolescentes con altas capacidades suspenden.

El síndrome de Tourette es distinto de los anteriores: tics motores y vocales que aparecen en la infancia, cambian con el tiempo y no se controlan a voluntad. No afecta a la inteligencia. Lo que afecta es cómo se vive en clase, con los compañeros y con la vergüenza de que se note.

Lo que tienen en común es que se ven tarde. Se confunden con vagancia, con despiste, con falta de interés, y el adolescente acaba creyendo que el problema es él.

Cómo reconocerlas

  • Lee despacio, se salta líneas o palabras, y evita leer en voz alta; escribir le cuesta mucho más que hablar.
  • Los cálculos sencillos le llevan una eternidad, confunde los signos o no entiende qué le piden en un problema aunque sepa las operaciones.
  • Entiende las cosas a la primera y se aburre; hace preguntas que descolocan; rinde por debajo de lo que sabe.
  • Tiene tics: parpadeos, movimientos de cabeza, carraspeos, sonidos, que van y vienen y empeoran con el estrés.
  • Estudia el doble que sus compañeros para sacar la mitad, y ha empezado a decir que es tonto.
  • Se frustra, se enfada o se rinde en cuanto una tarea se parece a las que le cuestan.
  • Los informes del colegio hablan de «podría hacer más», «no se esfuerza» o «se distrae» año tras año.

Qué ayuda

Ponerle nombre, con una valoración. Saber qué pasa cambia la historia que el adolescente se cuenta sobre sí mismo: de «soy tonto» a «leo de otra manera». Una valoración psicopedagógica lo dice con claridad y abre la puerta a las adaptaciones.

Adaptaciones en el colegio. Más tiempo en los exámenes, enunciados leídos en voz alta, calculadora, exámenes orales, tareas de más nivel para quien va por delante. Están reguladas y el centro está obligado a aplicarlas cuando hay un informe.

Reeducación, no clases de refuerzo. No es repetir lo mismo más veces. Es entrenar, con un profesional, las funciones concretas que fallan y las estrategias para rodearlas.

Cuidar la autoestima antes que las notas. Años de esfuerzo sin resultado dejan marca. Que el adolescente sepa que su dificultad tiene nombre y explicación es, muchas veces, lo primero que cambia.

Qué hace la terapia. En terapia se valora qué está pasando, se trabaja la reeducación de lo que falla y se acompaña lo emocional: la frustración, la vergüenza, la sensación de no encajar. Con los tics, se enseña a manejarlos y a manejar cómo reaccionan los demás. Y se coordina con el colegio, porque es allí donde se juega el día a día.

Qué no hace. No cambia cómo está construido el cerebro ni promete que la dificultad desaparezca. Cambia lo que se hace con ella.

Cuándo pedir una valoración

Un mal trimestre, o una asignatura que se resiste, no son una diferencia de aprendizaje. Es momento de pedir una valoración cuando la dificultad es la misma año tras año a pesar del esfuerzo, cuando el colegio lleva tiempo señalando lo mismo sin que nada cambie, cuando los tics interfieren en clase o en las relaciones, o cuando el adolescente ha empezado a hablar de sí mismo como alguien que no vale.

Si la frustración ha llegado a pensamientos de hacerse daño, no esperes: llama al 024 (Línea 24h de atención a la conducta suicida). Si hay peligro inmediato, llama al 112. We Are Psycho no atiende urgencias.

Con quién hablarías

Profesionales colegiados de nuestro equipo que trabajan este tema. Eliges tú, y puedes cambiar si no encaja.

  • Ainhoa Corbera

    Ainhoa Corbera

    Psicóloga colegiada · Directora clínica

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  • Joan Salmerón

    Joan Salmerón

    Psicólogo General Sanitario

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  • Maimuna Balde

    Maimuna Balde

    Psicólog@ General Sanitaria

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Preguntas frecuentes

¿Dónde se hace una valoración?
En el propio centro educativo, a través del equipo de orientación, o de forma privada con un psicólogo o psicóloga que haga evaluación psicopedagógica. Un informe privado también sirve para pedir adaptaciones en el colegio.
¿Los tics se van solos?
Muchos tics de la infancia desaparecen o se reducen mucho en la adolescencia. Cuando persisten e interfieren, existen tratamientos psicológicos que enseñan a manejarlos. La medicación se valora con personal médico cuando hace falta.
¿Las altas capacidades necesitan tratamiento?
No son un trastorno y no se tratan. Lo que necesitan es ser reconocidas: adaptaciones en el colegio para que el ritmo no aburra, y acompañamiento cuando la intensidad emocional o la sensación de no encajar pesan.

Fuentes

Guía divulgativa elaborada por We Are Psycho a partir de organismos y guías de referencia. No sustituye una evaluación clínica individual.

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