¿Cómo sé si una relación es tóxica?
Si te hace sentir mal, te controla o te resta valor, no es sana.
Dudar de quién eres es parte del proceso. Aprender a construir una identidad sólida y una autoestima sana cambia la forma en que te relacionas con el mundo.

PSICOLOGÍA PARA RELACIONES SOCIALES
La adolescencia y la juventud son etapas de muchos cambios. Es normal preguntarse: ¿Quién soy? ¿Qué quiero? No sentirte identificado/a con tus propios pensamientos o comportamientos no es algo extraño: es parte del proceso de construir tu identidad.
Cuando esa confusión se alarga o afecta a tu bienestar, puede convertirse en una fuente de malestar profundo. La autoestima no es un objetivo que se alcanza de golpe, sino una relación contigo mismo/a que se va construyendo con el tiempo.
En We Are Psycho te ayudamos a poner palabras a esa confusión, a entender lo que estás sintiendo y a construir una relación más sana contigo mismo/a.
Escúchate con respeto
La voz interna que te acompaña todo el día puede ser tu mejor aliada o tu mayor juez. Aprender a hablarte con compasión, sin desprecio, es un cambio que transforma.
Deja de compararte
Lo que ves en redes, en tu entorno o entre tus amistades no refleja toda la verdad. Cada persona tiene sus luchas internas, y tu camino es único y válido.
Reconoce tus logros
No necesitas hacer cosas extraordinarias para tener valor. Sobrevivir a un mal día, atreverte a pedir ayuda o poner un límite también son actos de valentía.
Acepta tus límites
No eres perfecto/a, y nadie lo es. Aprender a convivir con tus imperfecciones sin que eso defina tu valor es un paso clave hacia la autenticidad.
Rodéate de personas que te cuiden
Tu entorno influye mucho en cómo te sientes contigo mismo/a. Buscar espacios donde te sientas visto/a, aceptado/a y respetado/a es parte de quererte.
"Pensaba que tener amigos significaba aguantar todo. Aprendí que los buenos amigos respetan tus límites."
Sara, 17 años
"En casa no nos entendíamos. Ahora sé comunicarme sin gritar y las cosas van mucho mejor."
Diego, 15 años

Si te hace sentir mal, te controla o te resta valor, no es sana.
Sí, con herramientas y práctica puedes aprender a comunicarte mejor y poner límites.
Los desacuerdos son normales, lo que no es normal es la falta de respeto o la violencia.
Absolutamente. Todas las sesiones son privadas y confidenciales.